Abuelos Vedruna 1er trimestre del curso 2019-2020 ¡Tenemos muchas cosas que decir..!
                Abuelos Vedruna             1er trimestre del curso 2019-2020                                 ¡Tenemos muchas cosas que decir..!

Edición nº 13

Diciembre de 2019

7 de diciembre de 2019: 37454 visitas hasta ahora

Si alguien quiere escucharla, puede entrar en https://www.youtube.com/watch?v=mGLWXQv63Ks y seguir la letra que a continuación reproducimos.

 

¡Los que viven del cordero!

La gente come, bebe, se divierte,

se viste, se pasea, va a bailar,

y siempre me pregunto de qué viven,

si a lo mejor no tienen ni un real.

Pues viven de mil cosas diferentes,

que os quiero brevemente relatar,

poniendo como ejemplo este traje,

que me va a meterme a mí a filosofar.

Como la temperatura

en el sur es menos dura,

se dedican los granjeros

a la cría de corderos.

Y ahora voy a relatar

los que viven del lanar.

El granjero, su señora,

el pastor y la pastora;

el que afeita, el que esquila,

y un sereno que vigila;

el que cuenta, hace la lana,

y una prima y una hermana;

el que luego, con esmero,

va con ella al lavadero;

y uno que se llama Paco,

que es quien la mete en el saco;

y otro que se llama Antón,

que la lleva a la estación.

Y no acaba todavía

esta dulce letanía,

pues prosiguen, caballero,

los que viven del cordero.

El jefazo, el secretario

y dos vicesecretarios;

el que fue jefazo antes

y dos de sus ayudantes;

el que manda en la estación,

que se llama don Ramón.

El que expende los billetes;

el que vende cacahuetes;

el factor y el maquinista

y un perito electricista;

el que pone la etiqueta,

el que lleva la maleta,

el que vende confitura,

el que el bulto te factura.

Y así llega facturado

a la fábrica de al lado;

y en la fábrica, al llegar,

otra vez vuelta a empezar.

Y no acaba todavía

esta dulce letanía,

y prosiguen, caballero,

los que viven del cordero.

El señor que la dirige;

un gerente que la rige;

unos miles de empleados

que manejan los hilados;

otro jefe muy formal,

que es quien lleva el personal.

Un bombero, un arquitecto

y un galeno muy correcto;

cuatrocientos dibujantes

y doscientos delineantes;

mil obreros tejedores

y trescientos hiladores;

el que luego te liquida,

da a las piezas la salida;

el que pone los membretes;

el que llena los paquetes

y los lleva al caserón

de mi sastre, don Simón.

Y al pisar la sastrería

sigue aún la letanía,

pues prosiguen, caballero,

los que viven del cordero.

Don Simón y su señora

y una hija que lo adora,

y un señor muy ordinario,

de la casa propietario;

además de un cortador,

que cortando es un primor.

Dieciséis pantaloneras

y otras tantas chalequeras

que trabajan con agrado,

y mi traje está acabado.

Y me está muy elegante

por detrás y por delante:

pero el precio de mi traje

me produce gran coraje,

y me quita hasta la gana

de pagar la americana,

y me quita la intención

de pagar el pantalón.

Y si igual que yo no pago

hacen otros cual yo hago,

¿de qué viven, caballero,

los que viven del cordero?

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