Abuelos Vedruna 2º y 3er trimestres del curso 2019-2020 ¡Vade retro, COVID-19!
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Edición nº 14

Abril de 2020

Elevemos una oración por los que nos hanprecedido a causa del COVID-19

Descansen en paz

28 de abril de 2020

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El templo de la grulla

 

Hace más de mil años que el Reino Medio fue fundado, con su color, sus dragones, sus emperadores, y su muralla.

Mi nombre es Ping, y esta historia que os voy a contar habla de una pequeña grulla que vivía en lo alto de la torre de un molino, en la frontera china.

Hace mucho tiempo, 200 años antes de Cristo para ser exactos, China era conocida como el Reino Medio, sus habitantes trabajaban en los campos de arroz y vivían en paz con sus familias.

Pero una oscura amenaza se acercaba a las fronteras de este reino. Los bárbaros acechaban en las fronteras y ponían en peligro la seguridad del Reino.

El Emperador de esa época mandó construir una graaan muralla para mantener a los bárbaros fuera de sus fronteras y así devolver la seguridad a su reino, y sus súbditos, siempre obedientes, empezaron a construir la muralla.

Durante varios meses estuvieron construyendo, piedra sobre piedra, una gran muralla. Rodearon el Reino entero, pero en uno de los puntos de esa línea imaginaria que llamamos frontera había un pequeño molino, con una torre, en la cual vivía una pequeña grulla.

Los sirvientes del Emperador no sabían que hacer, así que decidieron tirar el molino, ya que estaba abandonado y no producía grano.

Cuando fueron a derribarlo la grulla salió al camino y empezó a chillar a los sirvientes para que no derribasen su casa, pero no la escucharon.

Los sirvientes derribaron el molino, y al día siguiente volvieron para construir la muralla. De nuevo la grulla salió a chillar pero tampoco esta vez le escucharon. Así pasaron los días y los meses y la grulla daba vueltas a la muralla y chillaba a los constructores.

Cuando la muralla estuvo terminada el Emperador decidió que daría un paseo por toooda la muralla. Y como no, llegó al sitio en que la grulla chillaba. Se acercó a ella y le preguntó por qué chillaba. Ella le explicó lo que había pasado mientras el Emperador la escuchaba con atención.

Cuando hubo terminado su relato el Emperador meditó sobre lo que le había contado la grulla y tomó una decisión.

Como había sobrado dinero de la construcción de la muralla, el Emperador decidió construir en Wuhan, un gran templo con la torre más alta de toda China, y a esa torre se mudó nuestra grulla.

La grulla tuvo muchos hijos e hijas con otra grulla que vivía cerca y estos tuvieron más hijos, y así toda la torre se llenó de grullas que revoloteaban por el templo. El Emperador bautizó a este templo cómo el Templo de la grulla y hasta hoy ha llegado este templo, el que podemos visitar hoy en día en la ciudad china de Wuhan.

 

JAIME AYALA POVEDA.

 

Templo de la Grulla en Wuhan

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